Las Salinas de Calpe forman un paraje natural protegido situado en pleno centro urbano. Rodeadas de montañas y edificios modernos, ofrecen un contraste fascinante y un espacio perfecto para la observación de aves.
El mayor atractivo de las salinas son los flamencos, que cada año visitan la zona para alimentarse y descansar. Su presencia tiñe el paisaje de vida y color, creando un espectáculo natural difícil de olvidar.
Con senderos adaptados y miradores, las Salinas de Calpe son un lugar ideal para pasear y conectar con la naturaleza. Además, reflejan la importancia histórica de la extracción de sal en la región, un recurso que marcó la vida local durante siglos.